Campoenguera, el oro verde de Valencia en AOVE

En la vasta geografía oleícola española, donde cada localidad, cooperativa y olivar proyecta una identidad sensorial propia, dos AOVEs de la Comunidad Valenciana han venido reclamando espacio en la mesa del experto y del consumidor exigente: A.O.V.E. CAMPIÑERO ECOLÓGICO y A.O.V.E. CAMPIÑERO VILLALONGA. Ambos proceden de la cooperativa Campoenguera, un proyecto agrícola con décadas de historia que hoy compite no solo en precio sino en reconocimiento sensorial y sostenible.
El Campiñero Ecológico: el compromiso con la sostenibilidad
El AOVE ecológico de la variedad de Koroneiki, se presenta como una declaración de intenciones: cultivo respetuoso con la tierra, certificación ecológica (CAEV CV1080E – Agricultura de España) y un coupage entre variedades tempranas como arbequina y koroneiki que promete “gran intensidad de frutado, aromas de azahar suave y almendra fresca”. Sus toques frutados a fresa, cereza frambuesa, que son geniales para repostería. Su apuesta por la sostenibilidad y la trazabilidad—un verdadero valor añadido en tiempos de conciencia ambiental—no puede pasarse por alto. Que un AOVE ecológico de cooperativa tenga presencia en concursos y ferias especializadas es un signo de la evolución del sector hacia una calidad que ya no se mide solo por intensidad, sino por equilibrio entre sensorialidad y ética productiva.
Villalonga: personalidad mediterránea con carácter propio
Por otro lado, el monovarietal Villalonga —nombre que evoca la aceituna autóctona valenciana con folclore propio— ofrece otro tipo de experiencia. Elaborado exclusivamente de aceitunas de esta variedad y prensado de forma mecánica sin artificios, el AOVE se reconoce por un perfil más decidido: nariz frutal con toques verdes y almendrados, y un final que combina amargor con un picante leve e integrado. Este aceite reivindica la tipicidad varietal frente al ensamblaje neutro. En cata, no pide disculpas: su conjunto organoléptico es más robusto, hecho a la vieja usanza, ideal para consumidores que buscan presencia en el plato, desde ensaladas mediterráneas hasta pescados a la plancha. Ese ligero toque picante y el carácter varietal auténtico le aportan un perfil más definido frente al ecológico más suave. En este AOVE, podemos encontrar la intensidad y el amargor típico de esta variedad que marida muy bien para platos potentes.
Aceites totalmente diferentes
En aroma: El ecológico destaca por una olfacción suave y dulce, que puede resultar accesible a paladares poco acostumbrados a amargores intensos. Villalonga juega en otra liga: verde, con notas herbales y almendrosas que hablan más de campo que de flor. En boca: El Campiñero Ecológico transita territorios tranquilos y accesibles, aunque en ocasiones se queda corto frente a AOVEs con mayor intensidad. El Villalonga impone su personalidad, con amargor y picante integrados, aptos para quienes buscan carácter y autenticidad mediterránea. En sostenibilidad:
El ecológico cumple con su etiqueta de forma natural y coherente; su producción certificada aporta valor añadido, aunque en boca no siempre se traduzca en mayor complejidad. El Villalonga, aunque no ecológico certificado, mantiene prácticas de calidad y origen 100 % natural, apostando por la pureza varietal.
Dos aceites, dos almas
Al final, la elección entre estos AOVEs no es una cuestión de “mejor o peor”, sino de intención en la mesa. El Campiñero Ecológico representa la evolución sensorial hacia productos amables, sostenibles y equilibrados. En cambio, el Campiñero Villalonga es una expresión más clásica y territorial de la oliva valenciana, con un perfil que invita a redescubrir la identidad mediterránea en cada gota. Ambos son testimonios de que el AOVE español no solo es un producto agroalimentario: es paisaje, saber hacer, tradición —y, sobre todo, discusión crítica en torno a lo que esperamos del oro líquido que baña nuestras cocinas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

VIÑOS DEL TERRUÑO

ARTESANOS LA VISTA UN QUESO DE CABRA ÚNICO

FUSIÓN DE LA COCINA ESPAÑOLA Y MEXICANA