Salvatore Romano y Origine: cocina de raíces con mirada actual
En el panorama gastronómico actual, donde la identidad lo es todo, Origine se presenta como una declaración de principios. El restaurante del chef Salvatore Romano es un ejercicio de memoria, técnica y producto, con una cocina que mira al sur de Italia sin dejar de dialogar con la despensa ibérica.
La velada comenzó con una cerveza italiana con carácter: Ichnusa 1912 sin filtrar, fresca y ligeramente turbia, perfecta para despertar el apetito.
Después, un elegante Marsuret Brut L'Ars marcó el arranque oficial del menú con su burbuja fina y perfil seco.
Técnica y profundidad desde el primer bocado
LINGOTE IBERICO
El Lingote Ibérico es una de esas construcciones que resumen una filosofía. Milhojas de patata crujiente que aporta estructura y textura, coronada con un steak tartar de picaña madurada cortado a cuchillo, intenso pero equilibrado, y una crema de yema a baja temperatura que abraza el conjunto con sedosidad. Aquí hay precisión y respeto por el producto.
COLIFLOR EN DOS TEXTURAS
La Coliflor en Dos Texturas confirma que la cocina vegetal puede ser tan compleja como un guiso clásico. Parmentier caramelizado, chorizo de bellota crujiente, ricotta curada y una salsa ahumada con sutil picante. El contraste entre dulzor, humo y grasa noble está perfectamente calibrado.
El Puerro a la Brasa , se trata de un puerro asado a la brasa, cremoso de patata, almendras, ricotta salada y limón, queso cacionerone rallado y brotes de cilantro.
Bellota Mía es probablemente el plato más identitario del menú. Base de pesto de tomate del Vesubio semi-seco, ajo y albahaca; stracciatella D.O.P. cremosa, gel delicado de albahaca y láminas de jamón ibérico 100% bellota. Es Mediterráneo puro: sol, salinidad, frescura y profundidad.
En los pases de pasta, Romano muestra su raíz italiana sin concesiones. La Mezzamanica con Gallineta, ligada en velouté de pescado y rematada con black beurre blanc, ofrece un equilibrio magistral entre mar y técnica francesa. La judía redonda al ajillo aporta textura y un guiño doméstico.
Los Agnolotti del Plin, icono piamontés, llegan rellenos de guiso de ternera, mantecados en salsa de calabaza dulce braseada, jamón de pato ahumado, glace potente y queso Gamoneu asturiano. Un bocado profundo, elegante y perfectamente ensamblado.
El acompañamiento vínico fue creciendo en intensidad: el volcánico Etna Rosso Contrade Nuove Giovanni Rosso aportó mineralidad y frescura para sostener la complejidad de las pastas. Con los postres, el dulzor equilibrado del Finca Antigua Moscatel Dulce cerró el círculo con armonía.
El capítulo dulce
El Choco Crush es una declaración para amantes del cacao: chocolate belga puro, textura cremosa y final profundo, con el contraste de la sal Maldon y un hilo de AOVE que realza matices.
LA BOMBA
La Bomba juega con la tradición italiana: brioche osmotizado en leche aromática, caramelizado en sartén, crumble de hinojo salvaje y helado artesanal de avellana. Goloso, técnico y equilibrado.
Origine no es un restaurante de fuegos artificiales, sino de discurso. Salvatore Romano ha construido un espacio donde Italia y España no compiten, se complementan. Hay técnica, hay producto y, sobre todo, hay coherencia.
Una cocina que emociona desde la honestidad, con identidad clara y una ejecución que demuestra que cuando el origen está claro, el destino suele ser brillante.










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