El cocido, emblema de cuchara y tradición: un año para la gran olla
La cuchara vuelve a tomar protagonismo en la capital española. Más allá del rigor invernal, este 2026 ha consolidado al cocido como uno de los símbolos gastronómicos más arraigados y celebrados de la cocina española, coincidiendo no solo con iniciativas oficiales y festivas, sino con el reconocimiento cultural de esta receta icónica. El cocido madrileño ha sido recientemente declarado Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid, un emblema intangible de la tradición culinaria que trasciende lo meramente alimentario para convertirse en patrimonio colectivo.
Aunque en muchos foros gastronómicos se habla de un “Día Internacional del Cocido” que se celebra cada 27 de febrero, esta efeméride ha ido creciendo más como celebración popular y mediática que como una fecha formal inscrita en calendarios oficiales mundiales. Lo que sí es indiscutible es el auge de rutas, homenajes y festivales que a lo largo de todo el año y, especialmente en invierno, rinden tributo al cocido en todas sus formas.
Cocido en escena: tradición y vigencia
El plato de cuchara por excelencia ocupa un lugar central en iniciativas como la Ruta del Cocido Madrileño, que en su edición de 2026 reúne a más de 40 establecimientos de Madrid y la región ofreciendo versiones del clásico guiso servido en “tres vuelcos”: primero el caldo con fideos, luego los garbanzos y verduras, y finalmente las carnes que completan la obra culinaria.
En esta escena tradicional se inserta con fuerza la propuesta de El Café de la Ópera, situado en el corazón del centro histórico frente al Teatro Real. Conocido tanto por su oferta gastronómica clásica como por sus cenas con música en vivo, este restaurante ha hecho del cocido uno de sus productos estrella de temporada.
El cocido según El Café de la Ópera: sabor con historia
La versión que se sirve en El Café de la Ópera responde a los cánones más exigentes de la tradición: elaborado a fuego lento y presentado según la liturgia de los tres vuelcos, su cocido madrileño combina una selección de ingredientes de primera calidad con un servicio que evoca los grandes clásicos de la cuchara española.
El menú arranca con croquetas de cocido y guindillas con cebolletas, anticipando un caldo que se sirve con fideos finos, seguido de garbanzos castellanos y verduras que han absorbido la esencia de la cocción lenta. El tercer vuelco reúne una cuidada selección de carnes —morcillo, panceta, tocino, costillas, chorizo asturiano, morcilla y gallina—, acompañado de salsa de tomate con cominos que actúa como puente entre lo tradicional y lo contemporáneo. Cierra la experiencia una leche frita que aporta dulzura a un almuerzo que puede considerarse un homenaje a la gastronomía de cuchara.
Este cocido no es solo un plato: es una declaración de amor a la cocina lenta y reflexiva, a la que invita a volver cada temporada. La participación del restaurante en la ruta tradicional de cocido y su reconocimiento —con distinciones por la calidad de sus garbanzos en ediciones pasadas— lo sitúan como un referente obligado para quienes buscan conocer Madrid a través de su gastronomía.







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