Un cocido para la ciudad: sala, cocina y conversación en Yellow Cab
En una época en la que la gastronomía camina entre lo tradicional y lo inesperado, pocos ejercicios resultan tan estimulantes como cuestionar un icono culinario para adaptarlo a un universo aparentemente distante. Ese es, precisamente, el desafío que se plantea en Yellow Cab, el restaurante madrileño en Avenida Olímpica, en Alcobendas, punto de encuentro para comidas informales con guiños neoyorquinos y una carta abierta que oscila entre hamburguesas, tartares, pescados a la plancha y pastas con carácter propio.
cervezayellowcab.com
El cocido —ese monumento de la cocina de cuchara española, con su ceremonial de tres vuelcos y su tempo lento— no forma parte de la carta habitual, dominada por direcciones más frescas y eclécticas que reflejan el espíritu cosmopolita de la casa. Sin embargo, bajo la dirección de sala de Carlos Ceinos y la batuta culinaria de Javier Hevia (responsables de dar forma a muchas de las propuestas que aquí se sirven), la idea de reinterpretar el cocido como experiencia estacional todos los jueves, ha germinado como ejercicio creativo y declaración de intenciones.
Ceinos, con su manera de entender la sala como un espacio de diálogo, hospitalidad y ritmo, apuesta por hacer convivir la tradición del cocido con la atmósfera relajada del local: "No se trata de trasladar un plato clásico a cualquier carta, sino de recontarlo para que tenga sentido aquí y ahora", explica. Para él, la presencia de un cocido —aunque sea de forma puntual o en formato menú especial de temporada— es una oportunidad para conectar producto, tiempos y servicio en una comunidad de comensales que busca tanto confort como sorpresa.
Frente a esta propuesta, Hevia trabaja en una versión que respeta el espíritu del plato sin caer en la literalidad. Su cocido, concebido como plato único de cuchara, pone el acento en un caldo profundo, garbanzos seleccionados y una cocción que acentúa la textura y el gusto del conjunto, notas que pueden hallarse en guisos densos y virtuosos cuando la técnica acompaña. El chef habla de "recuperar la memoria del cocido, pero ligarla a la identidad de Yellow Cab: producto de calidad, precisión técnica y un punto de creatividad que no traiciona al comensal".
Este enfoque —una reinterpretación del cocido tradicional dentro de un contexto contemporáneo y urbano— también exige que la sala esté afinada, consciente de cada matiz: desde la correcta secuencia de servicio hasta el maridaje adecuado con cervezas artesanales propias de la casa o etiquetas de vino bien seleccionadas, elementos que completan la experiencia. En ese sentido, la propuesta no solo se trata de servir un plato, sino de crear un momento donde la cuchara hable de tradición y la mesa de conversación.
Aunque la carta estándar de Yellow Cab apuesta por una propuesta variada y moderna (con ensaladilla rusa, hamburguesa Yellow Cab, pescado y platos de carne), la idea de un cocido que hable el lenguaje de la cocina actual y el espíritu del lugar abre un diálogo fascinante entre patrimonio culinario y creatividad contemporánea. ¿Puede un restaurante con aires neoyorquinos en Madrid reconciliar la contundencia de un cocido con la frescura de su carta? Bajo la mirada de Ceinos y Hevia, la respuesta se sirve en cada cuchara cargada de historia reinterpretada.








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