El vuelo de la memoria, historia de Emiratos Árabes Unidos

En el corazón del Distrito Cultural de Saadiyat, en Abu Dhabi —no en Dubái, aunque muchos visitantes lo confundan debido a la cercanía cultural y urbana— se yergue desde 3 de diciembre de 2025 un faro de identidad y legado: el Museo Nacional Zayed. Su inauguración, apenas días después de la celebración del Eid al-Etihad y coincidiendo con la efervescencia del final del año, marcó un momento histórico para los Emiratos Árabes Unidos.
Desde lejos, el edificio ya habla antes de ser visitado. Cinco estructuras de acero se elevan hacia el cielo como alas listas para remontar el vuelo, un claro homenaje al halcón, símbolo nacional y pasión de Sheikh Zayed bin Sultan Al Nahyan, el Padre Fundador de los EAU. Esta escultura habitable, diseñada por Lord Norman Foster y su estudio Foster + Partners, no es simplemente un gesto formal: los “plumas” de acero funcionan como chimeneas térmicas, partes activas de un sistema de ventilación inspirado en la arquitectura tradicional desértica, que busca la sostenibilidad en uno de los climas más exigentes del planeta.
Pero el museo no es solo arquitectura. Su entrada es un jardín —los Jardines de Al Masar— un paseo de 600 metros que sirve como galería al aire libre, sumergiendo al visitante en la narrativa de la tierra, el agua y las gentes de la región incluso antes de traspasar las puertas. Las plantas nativas del desierto, los sistemas de irrigación tradicionales y las esculturas dispuestas a lo largo del sendero introducen de manera sensible el carácter emocional del lugar.
Al cruzar el umbral, uno entra en una especie de “crónica viviente”. Las seis galerías permanentes y los espacios temporales invitan a recorrer 300.000 años de historia, desde herramientas paleolíticas hasta artefactos islámicos, pasando por testimonios de la vida en la península Arábiga tradicional. Entre las piezas más comentadas está la Perla de Abu Dhabi, una de las perlas naturales más antiguas jamás descubiertas, y el Blue Qur’an, un manuscrito de gran valor artístico e histórico.
El relato del museo se ancla inevitablemente en la figura de Sheikh Zayed, cuyos valores de unidad, educación, respeto por la naturaleza y visión de futuro se narran a través de objetos personales, cartas, fotografías y grabaciones en una galería dedicada. El museo no solo recoge la historia del país, sino que la humaniza, mostrando cómo la vida de un hombre y su relación con la tierra influyó en la construcción de una nación moderna.
El diseño interior es igualmente cuidado: espacios bañados por luz controlada, transiciones fluidas entre salas y una atención meticulosa a la preservación de cada artefacto hacen del recorrido una experiencia tanto sensorial como reflexiva. Aquí, la historia no está vitrificada: se siente, se camina, se vive.
Este museo no nace en el vacío. Forma parte de una ambiciosa estrategia cultural que busca situar a Abu Dhabi como un epicentro global de las artes y el conocimiento, junto a instituciones como el Louvre Abu Dhabi y otros futuros museos en Saadiyat.
Si alzáramos la vista desde la terraza del museo hacia el Golfo Pérsico, veríamos no solo el mar y la ciudad, sino también la metáfora perfecta: un país joven cuya historia ancestral emerge de la arena como un halcón que despliega sus alas para cruzar los tiempos.

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